Atlético de Madrid 4-3 Real Valladolid

Inocencia. Éste es el rasgo característico de un Real Valladolid que una vez más, suena a tópico ya, mereció mejor premio ante un Atlético de Madrid con mucha vanguardia y poca retaguardia. Lo de nuestra portería ya es caso aparte.

Los aficionados del Vicente Calderón presenciaron un partido muy vibrante, loco, por momentos sin control, algo que ya es habitual en el feudo colchonero. En los blanquivioletas pesaron más los errores defensivos que los aciertos atacantes y eso ante un equipo con la pólvora del Atlético se termina pagando.

Comenzó el partido y comenzaron los errores. Una pérdida de balón imperdonable de Álvaro Rubio en el medio campo, un tanto desconocido el riojano, habilitó a Maniche que tras apoyarse en el Kun Agüero batió por bajo a Butelle en el minuto 3. Cierto que entró el balón por su palo, pero era imposible atraparlo. Tras el gol, el Valladolid tardó en enchufarse al partido, no se encontraba a gusto sobre la cancha.

Sin embargo, se dieron cuenta que no tenían nada más que perder y, de la mano de Víctor, Sesma que tenía una autentica autovía por su banda (pobre Varela) y de un Llorente inconmensurable todo el partido, el equipo comenzó a estirarse con facilidad y a llegar con mucha gente arriba. Así llegaron la primera ocasión de Llorente que desbarató bien Leo Franco y un remate de cabeza de García Calvo que se marchó por arriba del larguero. Entre medias entra en escena Ludovic Butelle dejando un rechace a los pies de Agüero (siempre con mucho peligro y dando muestras de su clase), que afortunadamente el crack argentino no supo aprovechar.  Éste es el punto de partida de todo un recital de inseguridad impropio de un portero de la máxima categoría.

Corría el minuto 40 cuando Sesma conecta con Víctor en tres cuartas partes del campo. El extremeño con su visión de juego habitual abre la pelota para Llorente. El de Hondarribia se revuelve perfectamente en el área y cede a Víctor que se incorpora desde atrás para batir con calidad a Leo Franco.  Así llegamos al descanso tras una primera parte entretenida pero un tanto alocada. Parecía más un partido de la Premier League donde el medio campo prácticamente no existe. Nuestros medios centros porque no tuvieron su mejor día, los suyos porque son de ida y vuelta y no sirven para poner pausa a un encuentro. Por cierto, cuidado con Maniche que está recordando al gran jugador de su época en el Oporto.

Tras la reanudación, la locura y el desenfreno se apoderaron del Vicente Calderón. Cuatro goles en diez minutos no es algo muy habitual, pero se entiende si sobre el campo están dos de las peores defensas del campeonato. La del “Atleti” porque sencillamente no da la talla. En nuestra retaguardia no se pueden achacar errores individuales, ya que los cuatro de atrás están cumpliendo a un buen nivel. Sin embargo, sí hay errores colectivos y muy graves. Un claro ejemplo es el empate de Maxi Rodríguez (anteriormente había marcado Sisí tras fallo de Zé Castro).  El tanto rojiblanco es un compendio de mal marcaje y falta de ayuda de un interior (Sesma) a un lateral cuando éste se encuentra desubicado.

 Poco después, un espléndido centro de Sesma es rematado por Joseba Llorente y el Valladolid se vuelve a colocar por delante en el marcador. Poco le duran a este Real Valladolid las ventajas. Un fallo garrafal de Ludovic Butelle en la salida permite a Maxi anotar su segundo de la tarde a puerta vacía. Posiblemente Pablo obstruyera a Rafa, pero la salida del portero es injustificable. Mala época para ser portero del Real Valladolid. Numerosos son los puntos que hemos dejado de ganar por errores en la portería. Y no tiene fácil solución el problema. Butelle es un guardameta que tiene maneras de buen portero (dos buenas paradas realizó a tiros de Agüero y Maniche), pero que no se encuentra en el momento psicológico (ni posiblemente físico) adecuado para competir. Esto le hace tomar decisiones equivocadas en las salidas o le genera dudas en los despejes que se trasforman en inseguridad para todo el equipo.  

Con el empate, el técnico rojiblanco se la juega y lanza a su equipo a por la victoria. Pero ahí se encontró en frente a un Real Valladolid muy bien plantado sobre el campo y que estaba atravesando el mejor momento de juego del encuentro. Tras un intercambio de golpes, llegó otro de los momentos claves del choque, la expulsión de Valera. El Valladolid no supo jugar contra diez en ningún momento, no se adueñó del balón y sufrió más que jugando contra once. Mendilibar no estuvo acertado, la entrada de Borja en este partido era vital para tener presencia y superioridad en el medio campo.

Los nervios estaban presentes en nuestra defensa y el resultado no pudo ser más dañino. Tuvimos nuestras opciones, especialmente un centro envenenado de Sisí  y un contragolpe muy favorable desperdiciado por Vivar Dorado. Sin embargo, la desgracia o mejor dicho nuestros propios errores nos condenaron a una derrota que nunca debió llegar y, menos de esa forma. Nos encontrábamos ya en el descuento del partido, Forlán centra, el balón rebota en Pedro López y gol. Podemos escudarnos en la mala suerte, pero lo cierto es que compramos demasiadas papeletas para que la mala fortuna llegase. Al final, derrota muy dolorosa y a esperar que se nos vaya quitando en la cara la “N” de novatos.

       Alineaciones:

             Real Valladolid: Butelle; Pedro López, García Calvo, Rafa, Marcos; Sisi, (Kome, min. 77), Álvaro Rubio, Vivar Dorado, Sesma; Víctor (Kike, min. 86) y Joseba Llorente.

                           Atlético de Madrid: Leo Franco; Valera (expulsión min. 72), Pablo, Zé Castro (Forlán, min. 58), Pernía; Reyes (Jurado, min. 70), Raúl García, Maniche, Simao (Eller, min.85); Maxi y Agüero.

                     Goles:

                      1-0: Maniche

                      1-1: Vícyor

                      1-2: Sisí

                      2-2: Maxi Rodríguez

                      2-3: Llorente

                      3-3: Maxi Rodríguez

                      4-3: Pedro López (p.p)


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